Soy Puericultora, Técnica superior en Laboratorio y Análisis Clínicos y mamá.
Pero mi recorrido profesional no empezó en la puericultura.
Durante más de 25 años trabajé en distintos ámbitos del sistema de salud público y privado, vinculada al laboratorio, la docencia y la formación de profesionales de la salud.
Hasta que la puericultura apareció en mi camino y me permitió mirar otra parte de la salud que también necesitaba ser escuchada: la de las mujeres, los bebés y las familias en uno de los momentos más intensos de sus vidas.
Ahí encontré un lugar que sentía profundamente propio.
Porque la lactancia no sucede solamente en una teta y un bebé.
Sucede en un cuerpo que acaba de atravesar un nacimiento.
En una mujer que tiene expectativas, deseos, miedos y una historia previa.
En un bebé que también está aprendiendo.
En una familia que necesita información y una red.
Y en una sociedad que muchas veces nos hace creer que deberíamos saber hacerlo todo naturalmente.
Mi manera de trabajar parte de ahí.
Observar antes de indicar.
Preguntar antes de suponer.
Escuchar antes de ofrecer una solución.
Me interesa unir ciencia y emoción, biología y vínculo, información y sensibilidad.
Y, sobre todo, que una mujer pueda comprender qué está pasando para tomar sus propias decisiones.
Creo en formar criterio.
En brindar información clara y actualizada.
En mirar cada situación de manera individual.
En reconocer cuándo alcanza con información y cuándo es necesario trabajar en red con otros profesionales.
En respetar los deseos y las decisiones de cada familia.
Primero me dedique exclusivamente al servicio. Después aparecieron los productos, tambien como parte del servicio hacia las familias que confiaban en mi criterio a la hora de elegir con que elementos se acompañaba la lactancia, la maternidad y el puerperio.
Fui incorporando aquellos que, desde mi experiencia, podían tener sentido para una determinada etapa, una determinada necesidad o una determinada lactancia.
Pero para mí sigue siendo, antes que nada, un espacio para preguntar.
Para mirar.
Para conocer.
Para entender qué puede servirte y qué no.
Para que puedas elegir con criterio.
En septiembre de 2023 abrí por primera vez las puertas de este espacio en Olavarría.
Hoy, tres años después, miro hacia atrás y entiendo que no solamente construí un lugar de trabajo.
Construí un lugar que fue creciendo conmigo.
Con las familias que confiaron en mí.
Con las mujeres que volvieron, recomendaron y trajeron a otras.
Con cada bebé que pasó por una consulta.
Con cada historia que me enseñó algo.
Con mi propia familia y las personas que hicieron posible que este proyecto creciera.
que cuando una mujer llegue acá, pueda encontrar información, criterio y una mirada profesional que la ayude a transitar su propia experiencia.
Sin recetas.
Sin juicios.
Sin prometer una maternidad perfecta.
Con ciencia, con humanidad y con una enorme confianza en la capacidad de cada familia para construir su propio camino.